Mi recorrido profesional

El origen: la mirada y la presencia
Mi trayectoria comenzó hace más de quince años en una Escuela Infantil pública. Un trabajo que llegó a mi vida de forma inesperada y que transformó profundamente mi forma de entender al ser humano. Allí aprendí a despojarme del adultocentrismo para mirar la infancia con asombro, descubriendo la fuerza genuina de una persona cuando se la respeta y se la acompaña desde el amor.
Durante esa etapa, mientras finalizaba mi Posgrado en Terapia Gestalt y el Máster en Igualdad de Género, comencé a facilitar grupos de mujeres en las Casas de las Mujeres del País Vasco, dando los primeros pasos en el trabajo colectivo y la escucha compartida.
La consolidación clínica: el proyecto Laskurain
En 2012 inicié una etapa fundamental de mi vida profesional al sumarme al proyecto Laskurain, de la mano de Concha Dobón. A lo largo de diez años de intensa práctica clínica, este espacio fue mi gran escuela de crecimiento.
Durante esa década sostuve consultas de terapia individual, encuentros de mujeres, terapia grupal y formaciones, compaginándolo durante un tiempo con mi labor en el Equipo de Atención Integral a la Violencia Machista de los Servicios Sociales. Guardo una gratitud infinita hacia Concha, hacia el equipo y hacia cada persona que confió en mí para transitar sus universos personales.

El arte, el cuerpo y la verdad del clown
A lo largo de este camino se cruzó en mi vida el trabajo de Alain Vigneau, pionero del Clown Esencial y arteterapeuta. De su mano no solo aprendí a enamorarme de esta disciplina, sino a integrar el arte y la expresión corporal como vías de rescate y reconciliación profunda.
Tengo el honor de acompañarle como asistente en sus seminarios y de ser autorizada por él para impartir este trabajo, una sabiduría viva que sigue nutriendo mi mirada y mi manera de sostener el espacio terapéutico.
El presente: madurez, vínculo y creatividad
Tras una etapa centrada en la crianza y en consolidar la consulta online —descubriendo que la presencia y el contacto terapéutico trascienden la pantalla—, hoy sostengo mi práctica presencial desde San Cristóbal de las Casas (México) y mantengo el acompañamiento online para personas en distintas partes del mundo.
Para mí, la terapia es un encuentro humano, riguroso y transparente. Un lugar donde cultivar la creatividad no como un simple recurso artístico, sino como una actitud ante la vida: la capacidad de flexibilizar lo rígido, inventar nuevas respuestas frente a viejos dolores y recuperar la soberanía personal para habitarte con compasión y libertad.