Mi recorrido profesional

Mi recorrido profesional comenzó cuando tenía 24 años en una Escuela Infantil pública. Este trabajo llegó a mí casi de manera misteriosa, ya que nunca había pensado en trabajar con la infancia. Me di cuenta de que venía de un mundo adultocéntrico, donde los niños no saben nada y los adultos lo sabemos todo. Gracias a una compañera de aula, aprendí a ver a los niños y las niñas con asombro, como quien observa abrirse una flor. Ellos me enseñaron la fuerza genuina de las personas si la respetamos y la acompañamos con amor. Durante esa época, y mientras terminaba el postgrado en Terapia Gestalt y el Máster en Igualdad de Género, comencé a organizar grupos de mujeres en algunas Casas de las Mujeres en el País Vasco.
En noviembre de 2012, otro gran misterio de la vida me puso frente a Concha Dobón, terapeuta, persona y maestra que admiro profundamente. Ella me dio la oportunidad, junto a un maravilloso equipo, de empezar el proyecto Laskurain. Ahí comencé a ofrecer terapia individual, y fue ese el lugar donde pude crecer como profesional. Siempre llevaré conmigo una infinita gratitud hacia Concha, hacia ese equipo tan generoso y, por supuesto, hacia todas las personas que confiaron en mí, permitiéndome aprender a través de confiarme sus universos.

Hitos Clave de mi Recorrido
Este tiempo dio inicio a 10 años de abundante trabajo. Ofrecí encuentros de mujeres, terapia de grupo, formaciones para personal de empresas y colaboré en el proyecto de mi compañera Maider Gil en las Escuelas de Madres y Padres de Pamplona, entre otras muchas cosas. Durante un tiempo, compaginé mi trabajo en Laskurain con mi labor en el Equipo de Atención Integral a la Violencia Machista de los Servicios Sociales.
A lo largo de esos 10 años, la vida me dio un milagro más. Me crucé con el trabajo de quien, desde ese día, es mi maestro: Alain Vigneau, clown y arteterapeuta, un médico del alma que con su mirada deja su medicina. Él me enseñó a enamorarme del arte del clown y de mi propio clown, y algo mucho más importante: a rescatarme de mis propios infiernos. Gracias a su generosidad y a su fe en mí, pude acompañarle como asistente en sus fines de semana de Clown Esencial y tuve el honor de ser autorizada por él para impartir seminarios. Tengo la suerte de seguir muy cerca de él, nutriéndome de su gran sabiduría.